Guatemala, 30 mar. (AGN).- Las marchas fúnebres son expresiones de religiosidad popular y tienen como fuente distintos elementos constitutivos que conforman y estructuran estas manifestaciones de fe.

Así lo indica Luis Gerardo Ramírez, en su libro Días de muerte y gloria, dedicado a la composición de la música sacra en el país.

En el marco de la declaratoria de la Semana Santa en Guatemala como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad, vale la pena recordar este legado.

Asimismo, en el Día del Patrimonio Cultural de Guatemala se hace mención de esta riqueza musical.

Pentagrama

Grandes compositores, civiles, militares y religiosos han dejado su huella en el pentagrama de la Semana Santa guatemalteca. Entre ellos figuran Julián Paniagua y monseñor Joaquín Santamaría y Vigil.

Además, Mónico de León y Julia Quiñónez, entre otros tantos talentos musicales del país.

De acuerdo con Miguel Álvarez Arévalo, cronista de la ciudad, la música sacra de la Cuaresma y Semana Santa tiene su origen en el siglo XVI.

Esta parte de un prototipo de marchas fúnebres italianas, que evolucionó hasta llegarse a escuchar como hoy en día.

Pequeña muestra

La lista es interminable, y cada pieza lleva consigo una legado de fe, una anécdota particular y riqueza y tradición oral de Guatemala.

Este legado también forma parte de la Semana Santa de Guatemala como Patrimonio de la Humanidad.

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Por Isaac Ramírez Urbina