Guatemala, 16 mar (AGN).- Los llamados huertos o altares cuaresmales forman parte del rico patrimonio de religiosidad popular en Guatemala.

En sus inicios, la evangelización en América necesitó de medios para que la población asimilara el catolicismo.

Así surgieron muchas manifestaciones de piedad popular, entre estas, los huertos y altares de velación.

Estos regularmente se elaboran durante la Cuaresma, y forman parte de la llamada evangelización popular.

Estimulan los sentidos

El manejo del espacio, los elementos decorativos, la profundidad y la iluminación del altar crean efectos teatrales para la recreación de las escenas, en las que la imagen de veneración es el centro de atención.

Los altares de velación cuaresmal también incorporan los huertos. Estos regularmente forman parte de una alfombra de aserrín de colores.

Al respecto, en los huertos se utiliza gran variedad de frutas y verduras. Su objetivo es servir de ofrenda.

Estos tienen su origen en manifestaciones de religiosidad prehispánica, porque sirven de tributo y honra a la tierra que provee.

Variantes

El huerto es una variante de altar, que se aprecia en el interior de los templos o en las casas. Se caracteriza porque combina múltiples elementos: una alfombra de aserrín con marco de frutas, hortalizas y flores. Regularmente, estos productos naturales provenientes de la cosecha de la temporada, y se presentan como ofrenda de los frutos de la tierra.

La tradición de los huertos no pertenece solo a los templos. También hay huertos y altares domésticos. Estos suelen ser elaborados en las viviendas o para el paso de los cortejos procesionales.

Una clasificación presenta los altares y huertos en tres categorías:

Estas representaciones atraen a cientos de personas y alimentan el turismo, porque se convierten en verdaderas obras de arte.

Además, forman parte de la Semana Santa en Guatemala, Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad desde 2023.

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