Ciudad de Esquipulas, 15 ene (AGN).- El Cristo Negro de Esquipulas es una talla pequeña pero con una proyección universal. Cada 15 de enero y durante todo el año atrae a millones de personas de diversos puntos del continente americano.

En torno a dicha talla del escultor portugués Quirio Cataño hay leyenda, fe y peregrinación de miles de personas que acuden a la ciudad de Santiago de los Caballeros de Esquipulas a venerarla.

Además, cerca de su altar de plata hay miles de placas que dan fe de los portentos y el poder de la fe de millones de devotos.

Cuando a finales del siglo XVI los pobladores del entonces humilde pueblo de Esquipulas pidieron una imagen de un crucificado, no dimensionaron que este lugar sería considerado como uno de los sitios de mayor peregrinaje del mundo.

Fray Cristóbal de Morales contrató en 1594 al escultor Quirio Cataño para que tallara un crucifijo de vara y media, bien acabado y perfeccionado.  Su trabajo tendría un precio de cien tostones, reunidos por los campesinos del lugar. Se dice que el dinero fue producto de una excelente cosecha de algodón.

Dimensiones artísticas

El Cristo era originalmente encarnado y adquirió su color oscuro por una oxidación producida por el humo de las velas y el incienso al que estaba expuesto.

Según datos históricos y eclesiásticos, fue entregado a las autoridades religiosas, y quedaron tan prendadas de su belleza que eligieron el 9 de marzo de 1595 como fecha de inicio de su devoción.

Los valores de esta escultura de corte manierista incluyen aspectos como:

Cronología del Cristo Negro de Esquipulas

Así, en 2025, 430 años dan testimonio de la existencia de una de las tallas más hermosas de la escultura guatemalteca.

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