Ciudad de Guatemala, 7 mar (AGN).- El informe presentado por la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia y el Fondo de las Naciones Unidas para la Población destaca que Guatemala se encuentra en una fase clave del cambio demográfico, con una proporción significativa de su población en edad de trabajar. Esto representa una oportunidad única para impulsar el crecimiento económico, mejorar la productividad y elevar el nivel de vida de las personas.

El análisis resalta la necesidad de incrementar la productividad y el empleo, ya que el bono demográfico comenzó en 2018. En este sentido, señala que el crecimiento económico en los últimos años ha estado marcado por la importancia de la contribución del mismo. Además de que dos terceras partes del crecimiento per cápita del producto interno bruto (PIB) se ha producido en los últimos cinco años por el crecimiento de la población en edad de trabajar, situación que disminuirá de forma progresiva en el futuro.

Asegura el análisis que para sostener el crecimiento del PIB es necesario que el país haga inversiones para lograr contar con una fuerza laboral más productiva en salud, educación, protección social e infraestructura, pero donde se permita también la mayor participación laboral de mujeres y jóvenes.

Inversiones en educación

En este tema, se enfatiza la necesidad de invertir en la educación y formación secundaria para sacar provecho al máximo del bono demográfico. También, sugiere que el acceso a la educación sea de mejor calidad, aunado con programas de capacitación adecuados para generar una fuerza laboral competitiva y que se pueda adaptar a los cambios actuales, así para incrementar la participación de la juventud.

Desafíos

Entre los desafíos se encuentra la necesidad de urgente de poner fin a los embarazos en adolescentes, ya que disminuye el potencial del bono demográfico para el país.

Se estima que la pérdida anual por ingresos de las mujeres, impuestos no percibidos y gasto público en salud derivado del embarazo en adolescentes equivale a un 0.2 % del PIB, que representa unos 265.9 millones de dólares. Es decir, cada cuatro años, los embarazos en adolescentes le cuestan a la población guatemalteca más de mil millones de dólares.

A decir de Pablo Salazar Canelos, representante de UNFPA en Guatemala, el embarazo en la adolescencia no suele ser el resultado de una decisión deliberada, sino que es resultado de una multiplicidad de factores que afectan las trayectorias vitales de las niñas y adolescentes e inciden en forma negativa en su capacidad de decisión.

Datos y cifras claves

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